El baúl del aire

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29 diciembre 2006

In illo tempore

6
Y se emperró Moisés, que era acuario, en separar las aguas del Mar Rojo y así huir del enemigo. Gracias a que los egipcios corrían de perfil pudieron ganar tiempo.
Al ver Moisés que nadie lo creía, pronunció las mágicas palabras:
- Ábrete, Mar.
Mas nada ocurrió.
Gracias a que contaba entre sus filas con un ingeniero holandés, pudieron construir unas estupendas exclusas de cáñamo y así fue como cruzaron el Mar Rojo, más bien deprisa, pues las aguas rugían a ambos lados, y algunos pescados saltarines golpeaban las cabezas mientras cruzaban.
Cuando llegaron, Moisés no pudo dejar escapar un:
-¿Véis?.

28 diciembre 2006

In illo tempore

4
Entonces, el faraón mandó matar a todos los primogénitos.
(En casa de una familia cristiana de clase media)
—Papá, ¿yo soy el primogénito?
El padre se quedó con las ganas de decirle:
—Sí, eres hijo único, y encima bobo.
Pero le dijo:
—No, hijo, se trata de Génito, el primo Génito.
—Ah, papá, ya me quedo más tranquilo

5
El Señor decidió enviar una plaga de langosta para que arrasara las cosechas, pero lo que consiguió fue que se inventara, antes de tiempo, el bogavante con arroz.
Y así los egipcios pasaron de las cosechas y se dedicaron a cazar langostas y a prepararlas de mil y una formas, mientras el pueblo de Israel, aburrido y hambriento, se lanzó al desierto al tuntún, sin que nadie los persiguiera, presos del peso de la historia. Menos mal que Moisés miró hacia atrás y se percató de la situación. Entonces, volvieron y se apuntaron al concurso gastronómico de Tebas con un exquisito marmitaco que obtuvo, claro, el segundo premio.

27 diciembre 2006

In illo tempore

2

Menos conocida que la afición por los guisantes salteados con beicon, es, en Gregor Mendel, la pasión por los antiguos tratados de botánica. Recientemente ha salido a subasta un precioso tomo intitulado Rarae Vegetatio. Entre otros portentos, no tiene desperdicio el artículo Arbustus Flamigerus Insidiosus, de un tal Moisés. Este artículo trata sobre un arbusto cuyo estado natural es la incandescencia. Si la perenne combustión de esta planta es, por sí misma, suficiente motivo para la estupefacción, el arrebatado lector se encontrará con acotaciones del propio Moisés que lo inducirán al paroxismo:
“… y el puto arbusto estaba ahí, y con ahí no quiero referirme a un punto concreto del espacio: que iba yo al mercado, pues allí me lo encontraba; que iba yo conduciendo por la A30, era cosa de revirar los ojos y ver el ramaje flameante…; a veces despertaba en mitad de la noche estando la habitación en perfecto silencio, pero teniendo yo la extraña sensación de que una tea en llama viva había estado oscilando sobre mi rosto…”


3

Acerca de las diez plagas que asolaron Egipto:

Primera plaga: ingleses con salacot, radiantes calcetines de rombos y lampiñas pantorrillas.
Segunda plaga: la de los absurdos hombres rana.
Tercera plaga: Mosquitos. No digan que Dios no tiene imaginación.
Cuarta plaga: ¡Moscas! Los hombres rana se ponen las botas.
Quinta plaga: Arena. Lo puso todo perdido.
Sexta plaga: a los hombres les crece una nariz torcida y la voz se les torna horriblemente atiplada.
Séptima: tormentas, rayos, granizos, vientos, terremotos, uranio empobrecido, caca, culo y peo. Todo a la vez.
Octava: descrita en el capítulo 4.
Novena: durante tres días, los televisores no emiten otra cosa que la boda del príncipe de Asturias.
Décima: descrita en el capítulo 5.

26 diciembre 2006

In illo tempore


Éxodo

1

Estando la madre de Moisés embarazada de siete meses, decidió adquirir en Prenatal un hermoso moisés para el vástago venidero. Tanto las dependientas como la propia madre coincidieron en poner al niño Moisés, en homenaje a la hermosa cuna que acababa de adquirir por un precio ridículo. Incorporaba el artefacto dos pequeños remos y una bengala de emergencia, así como una brújula de arena y un dvd con canciones de Los Chichos, que a la sazón aguardaban turno en el Limbo.El pequeño estuvo escondido en la cesta del pan hasta que su tamaño aconsejó deshacerse de él en un arroyo cercano. Una mujer levita, íntima de la mujer pantera, devolvió el pequeño a su madre con la condición de que cuando creciera, éste le fuera entregado para vivir con la faraona. A la madre le pareció una estupenda idea y vio en aquello una magnífica oportunidad de conocer a Lola Flores.

23 diciembre 2006

In illo tempore


14
Una tarde de verano, Samuel Jordan, prestigioso arqueólogo y multimillonario, tuvo una revelación. Mientras una ramera de Brooklin le practicaba una felación, vio levitar unas cifras doradas. Eran las coordenadas de un punto geográfico en la Alta Mongolia. No le cupo duda: allí se encontraban los restos arquitectónicos de la torre de Babel. Pronto organizó las excavaciones. Con ciega fe en la revelación, invirtió gran parte de su patrimonio. Dada la magnitud del trabajo, se requirió mano de obra y especialistas de diferentes países. Los primeros esfuerzos infructuosos no desalentaron al inefable Jordan. Ni siquiera, cuando la profundidad de las perforaciones superó inútilmente una medida kilométrica, se vio dañada la convicción inquebrantable de Jordan. Con el tiempo, las perforaciones se hicieron tan profundas que obligaron a los obreros a una vida subterránea y aislada. Una comunidad de trabajadores en la que, lejos de imperar el desánimo, se forjó un espíritu de fraternal compañerismo. Con los años, los diferentes idiomas degeneraron en un batiburrillo desmañado, y éste, a su vez, en una nueva lengua única. Un movimiento sísmico dio al traste, por fin, con el proyecto. Algunos lunáticos sostienen la posibilidad de una ciudad subterránea. A la ramera se la ha visto, ya anciana, dando alpiste a las palomas del parque: siempre con una sonrisa de demente cruzándole el rostro.

22 diciembre 2006

In illo tempore

12 bis
Y había un lugar llamado Sodoma. Los habitantes de ese lugar no hacían más que darse por culo los unos a los otros. Dios no quiso ser menos, así que prohibió fumar en los establecimientos que no estuvieran especialmente acondicionados. Más tarde extremó su postura enviando un par de ángeles. Uno de aquellos ángeles se llamaba Justerini, el otro Brooks. Su símbolo luminoso figura en los vitrales de todos los templos: J&B.

13
Y Abraham vivó ciento setenta y cinco años. Los de Alianz, ya saben los del arca de la Alianz, con quienes tenía suscrito un plan de pensiones, se fueron a la quiebra. Cuando por fin murió, dejó todo a Isaac y a sus muchas concubinas. Todos se pusieron muy contentos hasta que el notario calculó lo que correspondía a cada uno.

20 diciembre 2006

In illo tempore

11
Resulta que Abraham se enfrentó al Señor y éste, como señal de arrepentimiento, le mandó sacrificar a su primogénito, un tal Isaac.
Abraham colocó al chico con la cabeza apoyada en una piedra con intención de darle muerte y entonces una voz retumbó:
— Abraham, Abraham, ¡detente! Veo que no has dudado en seguir las instrucciones de tu Señor, por dolorosas que te puedan resultar. Libera a tu hijo y queda en paz.
Mientras el chiquillo se limpiaba el polvo, pensaba para sí lo bien que le habían venido las clases de ventriloquía.

12

Sodoma y Gomera

Los herederos de Josafat, cansados ya de seguir los mandatos del Trío más famoso de la historia, poco a poco se fueron volviendo viciosillos.
Una tarde, por casualidad, como todos los grandes descubrimientos, un sodomita, gentilicio que por aquella época no daba reparo reconocer, se la endiscó a un vecino durante un combate de lucha grecorromana, lucha totalmente futurista y sin reglas específicas. El goce fue tal que todos quisieron imitarlos y el Señor, que tentado anduvo de calzarse a la paloma, les mandó una plaga terrible. Lot pudo huir con la consigna de no mirar atrás, pero su mujer, cotilla como pocas y, por qué no decirlo, un poco zorringuis, no quiso perderse a su padre calzándose a su propio hermano y el Señor, que ya había superado la tentación colombofílica, la convirtió en estatua de sal, pues dicen que los padres de la zorringuis era cántabros, de Cabezón para más señas, y el Señor quiso, de paso, homenajear a esa hermosa tierra, siempre tan magnánimo.

19 diciembre 2006

In illo tempore


9
Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando decidió operarse de fimosis.

10
Un día estaba Abraham observando cómo unas ovejas competían por ser cubiertas por un cordero, cuando se inventó la poligamia.
Y le pidió al Señor que le dejara ser polígamo. Y el Señor, que no era tonto, le advirtió que las mujeres no son como las ovejas, al menos en cuanto al carácter y la sumisión.
Y Abraham se empecinó, y Dios se lo concedió. Y formó un harén de 40 churris, cada cual más hermosa y lozana. Y cada semana el pueblo elegía a la favorita escribiendo SMS en la arena, y era ésta la que yacía toda la semana con Abraham, que estaba encantado. Hasta que llegó una tal Zaira Almeida y se armó el Belén, mucho antes de tiempo.

18 diciembre 2006

In illo tempore


7
Noé construyó un arca en una huerta y metió en ella una pareja de cada especie, menos de la humana, de la que hubo de meter tres: una hetero y dos homosexuales. Entonces empezó a llover y la huerta se anegó, formando Murcia, mientras el arca, con una gran vía de agua, se embarrancaba en el lodazal. Una paloma muy cotilla que estaba en lo alto, decidió posarse en una de las ventanas para ver mejor lo que ocurría. Dios, tremendamente enfadado por la poca pericia de Noé, ordenó que cesara la lluvia y encomendó a Noé como castigo inaugurar unos astilleros donde hacer barcos como Él mandaba. Se llamó Cartagena.

8
Aquí debería hablarse del pingüino. De ese animalito teatral y caricaturesco. Un dandi entre las bestias. Debería hacerse una descripción de su forma de andar primitiva, antes del diluvio, antes de que se escaldara los pies en su periplo hacia el dichoso arca. Y por qué no, una novela sobre la travesía. Yo los imagino a las cinco de la tarde, al señor y la señora pingüino, detenidos en el arcén de alguna carretera comarcal, bajo una sombrilla arlequinada, tomando té y hojaldres. Blasfemando con esa desenvoltura aristocrática de las aves para las que el vuelo no supone más que una frivolidad.

16 diciembre 2006

In illo tempore

5
Entonces Caín fue a buscar a Abel y le dijo:
—Hermano, lo siento: tengo que matarte. Así está escrito.
—¿Cómo que está escrito? —respondió Abel mientras daba betún a sus zapatos— ¿Dónde coño está escrito?, ¿quién ha escrito esa gilipollez?
—No te pongas pesado, Abel, coño, las cosas son así. Yahvéh ha querido que el malo sea yo.
—Que le den por el culo a Yahvéh, se lo diré a papá.
—Papá esta ahora ocupado: un rollo de una manzana y un tipo que se estaba tirando a mamá disfrazado de serpiente.
—Pero si sólo somos nosotros cuatro.
—Ya, a lo mejor hay más.
—Claro, mira si no lo que pasará en El Planeta de los Simios.
—Te tenemos dicho que no vale hablar del futuro, hazte el loco como si nada supieras.
—Venga..., vale.

6
Y Adán, a quien todos los monumentos que lo glorifiquen siempre serán pocos, vivió novecientos años junto a Eva, puesto que no existía el divorcio y ni siquiera echaban la Champion’s League por la tele y mucho menos Gran Hermano. Y Adán, iba diciendo, engendró a Fulanito, que a su vez engendró a Menganito, el cual engendró a Zutanito, que a su vez... En las comidas de Navidad, la casa de Adán se ponía imposible y, mientras Matusalem contaba batallas de la mili y los chavales destrozaban la vajilla y los sofás y el niño de Cuéntame Cómo Pasó pegaba mocos bajo la mesa y el gualdrapa de Onán se pajeaba en el water y los cuñaos vociferaban sobre política, el viejo y cansado Adán se retrepaba en su mecedora, bajo su manta de cuadros, y pensaba en las salvajes praderas del Edén, en los floridos atardeceres y en las noches donde las estrellas titilantes eran su techo.

14 diciembre 2006

In illo tempore

3
Paseaba el Señor por el Edén, ya fuera de horas de trabajo, cuando se dio cuenta de que estaba solo y aburrido.
Creó entonces una paloma y la infló por una válvula instalada en un lateral. Inventó después un tapón de seguridad de lo más práctico. Y se puso contento Dios y bebió medio litro de ambrosía.
Corrió a enseñar su nuevo juguete al Padre, a él mismo en definitiva. Y al otro, que era él mismo, le gustó aquella paloma hinchable. Decidieron hacerse trino, y la cosa se complicó terriblemente, para todos, empezando por San José, aún sin nacer, pero con la cornamenta zoológica ya presente en su destino. Y también complicaron terriblemente las misas que después darían sus apóstoles. Y se acrecentó el miedo de éstos a que les sobrevolara la cabeza la paloma convertida en lengua de fuego, con lo que se pasaban los momentos de ocio mirando hacia arriba, en busca del trino.

4
Aquella tarde Adán estaba de un humor terrible, pues una avispa le había aguijoneado el escroto durante la siesta. Cuando vio a Eva brindándole una apestosa manzana, la reprendió con tal grito que todas las bestias del paraíso se ocultaron bajo las piedras. Así la humanidad perduró feliz en la eterna ignorancia, y la serpiente inauguró un quiosco de perritos calientes. Los que escribimos esto, y todos los demás histriónicos barbudos histéricos, no somos más que el producto de una imaginación enferma.

13 diciembre 2006

In illo tempore

In illo tempore
La Biblia en microrrelatos
Volumen I, ANTIgua TESTAMENTA

Por Los nuevos barbudos histriónicos


Carpe diem, memento mori


Génesis

1
Al principio no existía nada y por tanto todo era perfecto y aburrido. Entonces entró en escena Dios, iluminado por el pálido haz de un foco. Dios era la viva imagen y semejanza de Carlos Sobera.
Entonces Dios hizo una mueca de bufón y dijo:
—¿Quién quiere ser millonario?
Y Dios pensó que aquello iba a ser bueno y divertido.

2
Dios se propuso crear el mundo.
Y fue a la librería más próxima a comprar algún tratado al respecto. Como no halló nada que le sirviera, decidió improvisar.
Y estuvo seis largos días creando animales, plantas, agua, luz, tierra, manzanas, peras, albaricoques, melocotones, moras, fresas, canarios, andamios, vajillas y otras muchas cosas más.
Y al final decidió crear al hombre. Pensó primero en un androide, pero carecía de la tecnología necesaria, por lo que hubo de contentarse con un monigote de barro.
Después de insuflarle vida, le dijo:
— Ahora vendrá el cirujano estético de la Preysler y tomará una de tus costillas, una flotante; eso sí, con epidural, y te hará una compañera. De paso, te dejará una cintura de avispa que jamás soñaste tener.
Y al hombre, entre estornudo y estornudo, aquello le pareció bastante bien.
Y el séptimo día, satisfecho, el Señor descansó en una silla de Ikea.

In illo tempore

Durante los próximos días publicaré parte del libro que he escrito a medias con un buen amigo.
Espero lo disfruten.