El baúl del aire

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26 febrero 2008

Debate "de bate"


Sucedió tras quince años de espera e innumerables reuniones para clarificar todos y cada uno de los términos del encuentro.
El de derechas, claro, a la derecha, aunque con corbata roja, puede que para despistar. El de izquierdas a la izquierda, pero con corbata azul, quizás por aquello del talante.
Y moderando, el de siempre, que más vale lo malo conocido.
Y lo que aconteció bien podía haber sido un montaje de fotoshop, salvo en un par de ocasiones, porque debatir, lo que se dice debatir, no se debatió. Pero si se blandieron los bates del: “¡toma ya!, yo tonto y tú más, yo no hice y tú deshiciste, yo me los pasé por la piedra de dos en dos y tú de tres en tres, y mi padre es más que el tuyo, y yo, de paso, también, que tú y que tu padre”.
Y así durante hora y media. Y trece millones de incautos, que se dice pronto, a verlas venir, con el alma en vilo, con el voto pendiente de un hilo, del hilo dental que alguno de los contendientes necesitaría, de paso. El caso es que no se dijo lo que se quería hacer, dejando a un lado eso de: “pues yo más y mejor que tú, que los grandes números, los que no entendemos ni nosotros, esos los voy a poner yo de puta madre, y de paso España irá mejor, o al menos eso dicen mis asesores”.
Pero nadie me aclaró si tendré que seguir comprando los huevos de media en media docena o podré volver al dispendio de la docena entera. Si seguiré con la dieta mediterránea de legumbres y hortalizas o podré engrasarme las venas con un poco de solomillo, si la cerveza tendrá que seguir siendo la de oferta o me podré permitir la Heineken de mi juventud, si voy reservando un apartamento en San Xenxo o me alquilo, otra vez, "Verano azul" de cara a las próximas vacaciones, si hago fiesta de cumpleaños o convenzo a la churri de que nada como la intimidad de un paseo a la orilla del río con un paquete de pipas, si me atrevo de una puta vez a comprarme el loft que tan poco me gusta pero que tanta libertad me dará o sigo compartiendo el sofá con mis padres y la enfermera que les cuida, que por cierto está que te cagas.

14 febrero 2008

San Valentín, ZP, Tom Cruise y cía.


Supongo que el día de San Valentín no lo celebra nuestro querido ZP, teniendo en cuenta que Valentín fue un obispo en época de Claudio II, en el 270 D.C., por lo que creo que la buena y cantarina Sonsoles se quedará sin regalo.
No así Tom Cruise, quien debe ver en este día una oportunidad única de cometer alguna de sus muchas salidas de tono. Lo imagino a los pies de su amada Katie, rodeados ambos de cientos de ramos de las más exóticas flores y con la mano extendida portando un anillo más, como un smeagol enamorado.
Después, la invitará a cenar entre acordes de violines y trompetas, para terminar en un tálamo de pétalos de orquídeas.
Cuenta la historia que el obispo Valentín, en contra de la orden de Claudio II por el que prohibía el matrimonio en la creencia de que los hombres casados eran malos soldados ya que, en caso de guerra, no querían separarse de sus familias, casó en secreto a las parejas que así se lo pidieron. Por este motivo fue encarcelado
El emperador lo sentenció a ser ejecutado, por lo que Valentín fue arrestado y enviado a prisión. Durante las últimas semanas de su vida, uno de sus carceleros reconoció en el obispo a un hombre de letras y llevó a su hija Julia -ciega de nacimiento- para que reciba lecciones de él.
Valentín le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Julia aprendió a ver el mundo a través de los ojos de Valentín, hasta que finalmente las sucesivas súplicas de la joven por contar con el sentido de la visión fueron escuchadas.
En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó "e tu Valentín", sin saber que daba origen a la tradición de enviar mensajes de amor en esa fecha.
Puede que el edicto de Claudio II debiera haber permanecido hasta nuestros días, en los que el matrimonio apenas ya tiene sentido. Se evitarían de esta forma gastos de boda, gastos de separación, abogados, coros, curas y cirios. Aunque dudo que la gente se separe hoy en día para ir a la guerra, precisamente.
Personalmente, prefiero celebrar, a menudo, el día de San Ballantines

07 febrero 2008

La campaña


Ya empezó la campaña, amigos. En realidad los partidos políticos llevan semanas intentando tocar nuestros demócratas corazoncitos con misivas sin IVA, por lo ilegal del asunto.
Pero todo vale en democracia, como saben. Y se acusan, se insultan, se emplazan y desemplazan, que parecen novios en los albores de una relación, antes de la serena convivencia que se logra solo tras unas cuantas docenas de cepillos de dientes nuevos.
Si eres español, vótame, si te crees español, querido inmigrante, también. Prometemos pateras todo confort para que tu familia pueda reunirse contigo en el Edén ibérico que ahora disfrutas. Pero no olvides, inmigrante legal, comprobar que estás correctamente empadronado. Caso contrario, olvídate de la patera y el maná.
— ¿Quién dice que hay paro? –proclaman.
— Lo que ocurre es que antes la gente no se apuntaba al INEM por purita desgana.
Ahora saben que saldrán de las listas en tiempo récord, pasando a engrosar las filas de todos aquellos, aquellas y aquelles que luchamos en buena lid por convertir al suelo patrio en ejemplo intergaláctico de ...de todo.
Otros minimizan los rifirrafes entre sus propios miembros, de partido se entiende, con la esperanza de convencer a aquellos que cada cuatro años pican de nuevo, retomando la confianza que el hijo en paro y el euríbor por las nubes les harán relegar a lo más profundo de su memoria con la llegada de la primavera. Y es que la alergia al polen y el desencanto postelectoral tienen mucho en común: ambos son fenómenos pasajeros, te dejan abotargado, no hay medicamento que los cure para siempre y en verano, como no podía ser de otra manera, uno se olvida por completo que los padeció.
Algunos políticos no se pronuncian por no saber qué discurso mantener. Y callan, que es otorgar, dejando la disputa en casa de Montescos y Capuletos. El gran problema es que a estas alturas todavía no sabemos bien quién es Romeo y quién Julieta.

01 febrero 2008

Balance de 2007


Impregnado como estoy todavía del llamado “espíritu navideño”, si bien no sabría explicar con rotundidad el porqué de tal posesión espiritual, cosas de uno, me gustaría hacer un balance más, que sé que esto que ahora inicio es tan viejo como los calendarios de famosos en pelotas con la disculpa de no se sabe bien qué damnificados o la felicitación vía mensaje de móvil tan de moda en los últimos tiempos.
Queriendo ser, en la medida de lo posible original, daré a la cosa tratamiento contable, pues a fin de cuentas el término balance pertenece al ámbito de lo puramente contabilístico.
Pues bien, comenzó el año con un saldo inicial general negativo arrastrado de ejercicios anteriores tan nefastos como interminables. Me estoy refiriendo a todos esos sucesos que por repetitivos se han convertido ya en cotidianos. No se concibe en estos tiempos desayunarse sin treinta o cuarenta muertos sobre la mesa en editoriales de diarios o, cada vez con más frecuencia, en las páginas interiores de los rotativos. A este paso acabarán refundiendo en una sola la sección de tragedias varias con muertes y la de necrológicas.
Los precios, como no podía ser de otra forma por aquello de que los mismos son inflexibles a la baja, han continuado trazando una hermosa y panzona curva ascendente hacia el infinito, lugar al que probablemente llegarán en generaciones futuras.
La política sigue por sus fueros, preocupada por convencer a un electorado pasota de que debe acudir en masa a las urnas cuando son convocadas elecciones, demostrando de esa forma que el pueblo español hace tiempo que superó la reválida de la democracia y la instauración plena del estado de derecho. No creo que tardemos mucho en votar desde el teléfono móvil: los de contrato, para los de tarjeta habrá que esperar un poco más.
La inmigración sigue arribando a nuestras costas en cruceros de clase turista con la promesa de un Edén multirracial donde todos trabajan y tienen derecho a médico de cabecera. Algunos han podido comprobar esto último nada más poner pie en suelo patrio.
Las carreteras han mejorado considerablemente. Más kilómetros, menos baches, mayor seguridad en suma. Tener un accidente hoy en día es cosa de delincuentes profesionales y por eso se está aplicando la ley a rajatabla. Las cárceles se llenan ahora de conductores resacosos y violentos de género (con lo fácil que es decir de sexo, en fin), amén de ladrones foráneos a las que no les fue explicado que lo de que España era un chollo iba en sentido metafórico.
Mas todo esto queda relegado a un segundo plano en Navidad, época festiva y turronera, de regalos, comidas y loterías.
De lo anterior y la forma de obviarlo solo se me ocurren dos soluciones: hagamos Navidad todo el año o dejemos de engañarnos alguno de estos días.