Nombre:

18 diciembre 2006

In illo tempore


7
Noé construyó un arca en una huerta y metió en ella una pareja de cada especie, menos de la humana, de la que hubo de meter tres: una hetero y dos homosexuales. Entonces empezó a llover y la huerta se anegó, formando Murcia, mientras el arca, con una gran vía de agua, se embarrancaba en el lodazal. Una paloma muy cotilla que estaba en lo alto, decidió posarse en una de las ventanas para ver mejor lo que ocurría. Dios, tremendamente enfadado por la poca pericia de Noé, ordenó que cesara la lluvia y encomendó a Noé como castigo inaugurar unos astilleros donde hacer barcos como Él mandaba. Se llamó Cartagena.

8
Aquí debería hablarse del pingüino. De ese animalito teatral y caricaturesco. Un dandi entre las bestias. Debería hacerse una descripción de su forma de andar primitiva, antes del diluvio, antes de que se escaldara los pies en su periplo hacia el dichoso arca. Y por qué no, una novela sobre la travesía. Yo los imagino a las cinco de la tarde, al señor y la señora pingüino, detenidos en el arcén de alguna carretera comarcal, bajo una sombrilla arlequinada, tomando té y hojaldres. Blasfemando con esa desenvoltura aristocrática de las aves para las que el vuelo no supone más que una frivolidad.