Nombre:

07 febrero 2008

La campaña


Ya empezó la campaña, amigos. En realidad los partidos políticos llevan semanas intentando tocar nuestros demócratas corazoncitos con misivas sin IVA, por lo ilegal del asunto.
Pero todo vale en democracia, como saben. Y se acusan, se insultan, se emplazan y desemplazan, que parecen novios en los albores de una relación, antes de la serena convivencia que se logra solo tras unas cuantas docenas de cepillos de dientes nuevos.
Si eres español, vótame, si te crees español, querido inmigrante, también. Prometemos pateras todo confort para que tu familia pueda reunirse contigo en el Edén ibérico que ahora disfrutas. Pero no olvides, inmigrante legal, comprobar que estás correctamente empadronado. Caso contrario, olvídate de la patera y el maná.
— ¿Quién dice que hay paro? –proclaman.
— Lo que ocurre es que antes la gente no se apuntaba al INEM por purita desgana.
Ahora saben que saldrán de las listas en tiempo récord, pasando a engrosar las filas de todos aquellos, aquellas y aquelles que luchamos en buena lid por convertir al suelo patrio en ejemplo intergaláctico de ...de todo.
Otros minimizan los rifirrafes entre sus propios miembros, de partido se entiende, con la esperanza de convencer a aquellos que cada cuatro años pican de nuevo, retomando la confianza que el hijo en paro y el euríbor por las nubes les harán relegar a lo más profundo de su memoria con la llegada de la primavera. Y es que la alergia al polen y el desencanto postelectoral tienen mucho en común: ambos son fenómenos pasajeros, te dejan abotargado, no hay medicamento que los cure para siempre y en verano, como no podía ser de otra manera, uno se olvida por completo que los padeció.
Algunos políticos no se pronuncian por no saber qué discurso mantener. Y callan, que es otorgar, dejando la disputa en casa de Montescos y Capuletos. El gran problema es que a estas alturas todavía no sabemos bien quién es Romeo y quién Julieta.