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20 octubre 2006

Pequeña reflexión sobre el acto de escribir

Escribir es una tarea compleja y excesivamente dura. Es como un partido de tenis en el que el autor jugara contra sí mismo y los posibles lectores conformaran el público en las gradas. Si eres capaz de disputar emocionantes partidos habrá cada vez menos asientos vacíos. Lo ideal, obviamente, es que predomine la igualdad de fuerzas. Si un jugador se muestra superior a otro, supongamos que la trama le puede a la forma pues ésta última no está a la altura de las circunstancias y uno de los imaginarios jugadores arrolla al otro, en un partido altamente desnivelado, el lector pierde todo interés y probablemente finja una cita ineludible y abandone el recinto, dejándote con un falso triunfo en los labios, porque a buen seguro que la superioridad de esa trama mal expresada no tenga nada que ver con lo que se suele dar en los partidos de tenis reales, más bien obedecerá a que has abrumado a tu lector, lo habrás confundido y asqueado a base de golpes de efecto pretendidamente eficaces pero que, a la postre, son artificiosos y recargados. Hoy entrarán todas las bolas en las líneas, mañana probablemente se vayan a los anfiteatros.
Si por el contrario la forma puede a la historia que quieres narrar, a base de frases recargadas y barrocas, en un despliegue innecesario de afectación y búsqueda de la retórica, tu lector también se irá de tu libro y probablemente éste nunca vuelva a salir de su anaquel, a no ser que sea debido a una mudanza.
El equilibrio de fuerzas, la idea convenientemente desarrollada, los tantos largos a base de golpes variados, subidas a la red, peloteos desde el fondo de la pista, pelotas liftadas y reveses cruzados, harán que el lector mueva los ojos de un lado a otro de los margenes que en ese momento constituyen la frontera de todo lo que le interesa y disfrute, solo él sabe cómo, del partido.
Cuando las tapas arropen nuevamente al puñado de hojas que tan cuidadosamente has escrito, tu libro será un poco más ancho de lo que al salir de la imprenta aparentaba, y a través de las sucesivas lecturas se irá engrosando y ganándose el respeto de sus compañeros de estantería.

4 Comments:

Blogger a man of no fortune said...

Y lo que asusta la voz esa de Ouuuuuuuuuuuuuuuuuttttt!!!

4:27 p. m.  
Blogger bauldelaire said...

Más asusta cuando el Santana de turno te dice, como quien no quiere la cosa: ¡eh, chico! ¿no crees que estarías mejor de recogepelotas que tocando las pelotas?
Tu fortuna nos hará grandes.
Un saludo

4:49 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pues no, Señor, usted no sólo tiene espectadoraficionadofanáticos. He leído el primer capítulo de su novela y una destreza que no poseo me ha poseído creyendo que me ha invitado usted a jugar al tenis (las comas me rayan siempre en puntos fuera).
Se ve que escribe usted con pluma de ala. Todavía. ¡Qué suerte! :)

5:26 a. m.  
Blogger bauldelaire said...

Estimado usuario anónimo (qué rara suena la estima a quien no se conoce):

Escribo con bolígrafo, normal.
Lo de jugar al tenis, cuando quiera.

Un saludo

4:11 p. m.  

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